En los últimos tiempos se ha producido una auténtica revolución en el mundo de las telecomunicaciones, y en este cambio de paradigma las verdaderas protagonistas han sido las apps de mensajería instantánea, que han favorecido un auge de las conversaciones escritas, relegando a las llamadas de voz casi al olvido.

En el mundo de la comunicación escrita, sin embargo, existe un riesgo latente que dificulta la comprensión: la ambigüedad. ¿Por qué? Porque en una conversación escrita no hay tono. En el lenguaje hablado son las inflexiones de nuestra voz las que marcan la intención de la conversación, pero esta carencia en lenguaje escrito hace que se deba ser más específico si se quiere transmitir una idea con precisión. Sin embargo, la rapidez en la comunicación y la economía lingüística que implican chatear no da lugar a ser muy específico.

El papel en la desambiguación del mensaje de los emoticonos

Los emoticonos tienen dos funciones principales: ser indicadores de estados de ánimo y servir para atenuar o desambiguar un mensaje. Así, ayudan a transmitir ideas y a expresar sentimientos, enfatizan el mensaje y clarifican ideas implícitas.  En este sentido, los emoticonos juegan un papel fundamental en la comunicación, ya que, por un lado, economizan en la expresión y, por otro, juegan un papel fundamental en la desambiguación del mensaje, dotando a las ideas expresadas de un contexto emocional.

El carácter internacional de los emoticonos

Un reciente estudio de la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, relativo al lenguaje que utilizan las nuevas generaciones de jóvenes en Internet, ha revelado que el emoticono más utilizado por los usuarios, a nivel mundial, es el que expresa risa, con una tasa de uso muy por encima de los que le siguen: el corazón, la cara enamorada y el del beso representado a través de un corazón.

 

El elevado porcentaje de utilización del emoticono que expresa risa no es casualidad: al margen de expresar un sentimiento de manera muy precisa y económica, juega un papel fundamental a la hora de dotar de tono un determinado mensaje. Sin embargo, en otras ocasiones ayudan a atenuar, restar seriedad o carga dramática a aquello que se desea decir. En este caso, el emoticono añadiría ambigüedad, a pesar de que su uso habitual esté generalmente asociado con la desambiguación.

Por otro lado, se da la paradoja de que muchos emoticonos, por su diseño, podrán resultar ambiguos en sí mismos, dejando al usuario la interpretación de lo que significa. En este caso, podría dar lugar a malas interpretaciones del mensaje. Al margen de aquellos emoticonos que expresan sentimientos o ideas muy claras, existe una serie de ellos sobre los que no hay consenso, son aquellos de uso poco común o con características visuales dudosas.

No debemos ignorar que los emoticonos que expresan emociones se basan en expresiones innatas y vienen a favorecer una comunicación no verbal a través del lenguaje escrito, por lo que se les puede atribuir carácter universal. Esto es: en todos los países vienen a representar lo mimo. Pero, ¿de su uso en diferentes países se podría extraer alguna conclusión? El estudio de la Universidad de Michigan citado anteriormente analizó más de 400 millones de mensajes procedentes de usuarios de más de 200 países.

Fuente: KANLLI

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